Birka

EJEMPLO DE UN IMPORTANTE PUERTO VIKINGO: BIRKA

Imaginemos que vivimos en los comienzos del siglo X.


Nos encontramos en Birka, el puerto comercial más importante en esta norteña parte de Europa. Su ubicación es realmente privilegiada: justo en el centro de la Tierra de los Svear, la Suecia original. Allí hay un gran lago, llamado Mälaren, que se extiende por unos 1.100 metros cuadrados, y cuyas aguas, además de bañar gran parte de las costas más importantes de Suecia, como las de Estocolmo y las de Uppsala, van a reunirse con las aguas del mar báltico por varios canales. Este lago Mälaren contiene varias islas, muchas de ellas habitadas por pequeños grupos de familias campesinas. En una de ellas, llamada isla Bjorko o “isla del abedul”, se levantó hacia el año de los cristianos 750 el asentamiento de Birka, logrando que convergieran en ella gran cantidad de personas, alcanzando unos años después de su fundación unos 1500 como población estable, cifra que explotaba hasta los 8000 cuando convergían los mercaderes en el puerto para las fechas especiales. Desde aquí, llegaban artículos provenientes desde oriente, y se enviaban mercancías occidentales hasta lejanas tierras.


Un joven aventurero o un comerciante ambicioso podía, desde el puerto de Birka, salir en un viaje de muchos días por el mar báltico y surcar las aguas hasta Aldeigjuborg, la actual aldea de Staraya Ladoga en Rusia, y de ahí a Novgorod, posiblemente la Holmgard de las Sagas, donde existía otro puerto comercial símil a Birka, y donde podían hacerse buenos negocios tanto con los suecos que habían llegado alli antes, como con los mercaderes que llegaban desde las estepas asiáticas a comerciar.
Pero desde Novgorod quedaba la posibilidad de viajar aún más lejos, y aventurarse por el inmenso rio Volga hasta la misma capital del Imperio Bizantino, Constantinopla, y a las costas del mar Caspio, que baña los actuales Iran, Azerbaijan, Kasajastan, Turkmenistan y Rusia, y llegar hasta Atil, la capital de los turcos jazaros, convertidos al judaísmo durante el pasado siglo IX, y desde Atil seguir hasta el mismísimo Califato de Bagdad de los Abasidas, la joya de las artes y las ciencias del esta turbulenta era.
Puerto cosmopolita, además de recibir mercancías de oriente, recibía piezas de botines fruto de los saqueos y las incursiones de noruegos y daneses, así como mercancías de legitimo comercio venido desde las islas británicas, la España de los godos y de la reconquista, la Andalucía mora y los reinos carolingios. Aquí han de haber llegado trofeos como los obtenidos por el aguerrido jefe danés o tal vez noruego Hrolf “el caminante” cuando, en 911, logro doblar la mano del rey de los francos Carlos III “el simple” haciendo que este le entregara las tierras que luego serían llamadas la Normandía.

Era entonces Birka un hormiguero de productos de todo el mundo conocido, donde además artesanos y productores locales conseguían fama creando armas de renombre, joyería de gran belleza y hermosos ropajes confeccionados con las mejores telas llegadas de oriente.